15 de septiembre de 2009

Fácil

Y empiezas a escribir un corto,
pero se te ocurre la idea de un largo,
y alguien quiere hacer una serie,
así que mientras empiezas vuelves al corto.

Tienes que rodar una cosita, un encargo,
pero entonces ya no estás rodando lo otro.

Tengo una idea para una pieza barata,
pero al final no lo es tanto,
y para gastarme dinero, me lo gasto
en un corto. Pero no me lo gasto.

Necesito una máquina más potente y alguien que la maneje,
necesito tiempo, necesito dinero,
buenas ideas y poder desarrollarlas,
que le gusten a alguien, que estén bien contadas,
y que no sean tan cutres que den vergüenza
o tan típicas que a nadie le interesen.

Un actor, dos, muchos, y que la ropa que lleven no sea mía,
que el maquillaje, la luz, el decorado y el sonido no sean "normales"
y encontrar a alguien que se encargue de que la "anormalidad"
no se convierta en un infierno egocéntrico.

Alguien en quien poder confiar una producción sin que pierda el interés
que piense que lo que haces va a ser grandioso
porque si no
no vale para nada todo lo demás,
que empieza a las tres de la mañana en tu escritorio
cuando el camión de la basura te despierta.

Hacer cine es fácil