7 de junio de 2010

Pasos para detener el tiempo

Una nueva etapa.

Un par de tintos de verano antes de la primera cerveza.

Mantener la cordura.

Un diario en el blog.

A nadie le interesa.

A mí tampoco, no pienso leerlo.

La meta es escribir todos los días. Si no sales de casa, poco vas a escribir porque no vives, no hay nada. Esto es el mínimo tecleo diario para no perder las formas en caso de que viva en completa reclusión.

Al parecer es muy complicado irse de una empresa y que te den un cheque. Es mucho más complicado cobrarlo. Por eso los millonarios pagan con Visa. Lo que el cajero les puede proporcionar no les satisface. No les llega para comprar un bolso. A mí me sobra. Mañana tengo que volver a ese maldito banco, volver a hacer el camino que he hecho estos tres últimos años al ir a trabajar. Repetirlo como un gilipollas, como un loco que no acepta que ya no pinta nada allí. Una y otra vez. Y te encuentras a alguien por el camino y te preguntra a dónde vas. Se lo cuentas pero no te cree, no cree que tengas que ir varios días después al banco de nuevo. Es bastante más probable que seas un loco, que vayas y te sientes en tu mesa sin decir nada a nadie. Eso cree ese cabrón engreído.

Y aún no me he acercado al Inem.


Pasos para detener el tiempo - 2

Es imposible acostumbrarse en dos días a cambiar de vida aunque sea a mejor.

Cambiar hábitos. Ir a correr sin lentillas. Esquivar viejas que caminan despacio y que según tu punto de vista podrían ser árboles. Hacer fiestas. Goku. Emborracharse. Oliver y Benji. Sufrir las pésimas consecuencias de mezclar alcohol y alergia. Ojos reventados y llorosos. ¿Estás bien? Es la puta alergia, joder.

Cuando acabas todo sigue ahí. Y entonces te sientas y escribes cualquier cosa en el blog. 10 minutos salvados. Ahora sigue buscando. Sigue pensando en tus cortos, tus historias, tus pelis. Mucho esfuerzo para rellenar diez minutos. Hay 1440 cada día y yo no duermo demasiado.

¿Por qué coño existe la alergia? ¿A qué tanto odio?


Pasos para detener el tiempo - 3

Ahora que tienes tiempo eres nuestro. No puedes negarte a nuestros propósitos. Tenemos planes para tí. Ofertas que no podrás rechazar. No te queda otra.

Si eso luego te digo, que estoy liao.